El neuroma de Morton está clínicamente asociado con el dolor mecánico, preferentemente localizado entre el 3º y 4º dedo del pie. Estos dolores son el resultado de una compresión del nervio interdigital situado en la comisura en la base de los dedos del pie. Originalmente, la bursitis se encuentra con frecuencia y en los casos crónicos un verdadero neuroma, es decir, una dilatación fusiforme del nervio en respuesta a la compresión.

La implicación del HLF en el síndrome está relacionada con el despliegue del paso en la parte exterior del pie. Con el tiempo, los tejidos se atrofian y ya no son capaces de soportar la carga y aparecen los síntomas. Las mujeres se ven más afectadas que los hombres y el pico de ocurrencia es alrededor de los 50 años.

Los tratamientos que se suelen proponer van desde la infiltración hasta la escisión de los nervios, pasando por los apoyos plantares y la simple descompresión de los nervios; pero, sobre todo en los primeros casos, se puede proponer la tenólisis del FHL con o sin apoyo plantar. El efecto de este tratamiento es de enfocar el desarrollo del paso y reducir la tensión mecánica en la zona dolorosa.